Plumines de estilográficas

El plumín en una estilográfica es como el motor en un coche. Difícilmente podremos tener un buen coche si el motor falla cada dos por tres. Lo mismo ocurre con el plumín: si el trazo es rugoso, si la tinta no fluye bien, si se obstruye con frecuencia, díficilmente podremos decir que tenemos una buena pluma estilográfica.

Todas las partes de una pluma influyen en el resultado final, claro (por no hablar de la calidad de la tinta, aunque en esencia la tinta no forme parte de la pluma, sino que es su combustible), pero sin un buen plumín nuestra experiencia a la hora de escribir no será gratificante.

Por este motivo, es bueno que una pluma para escribir ofrezca diversos tipos de plumines, para que el usuario pueda escoger el que más le guste. Y esto, desgraciadamente, no ocurre con todos los modelos de todas las marcas. Muy al contrario, algunas de ellas te ofrecen solo una variedad o no.

Vamos a ver a continuación algunos tipos de plumines para estilográfica.

Plumines de estilográfica según el grosor 

Los más habituales son EF (Extrafine: extrafino), F (Fine: fino), FM (Fino tirando a Medio), M (Medium: medio) y B (Broad: ancho).

Es posible que los veas con letras, algo que pasa a veces con las plumas japonesas: la letras S (Soft: suave) o H (Hard: duro).

SM quiere singifica Media Suave. HM alude a una talla Media Dura. Si solo lleva la letra Z (Zoom), quiere decir que varía el trazo dependiendo de si inclinamos la mano más o menos. Como en estas plumas la punta del plumín tiene forma de una pequeña bolita (de iridio), cuanto más inclinemos la pluma, más fino será el trazo.

Los plumines también pueden llevar números, que marcan los milímetros de las puntas. Ejemplos: 1.1, 1.5, 1.9… Cada uno de esos números indica el trazo de la pluma en posición vertical (los horizontales serán más estrechos).

Otros plumines no llevarán la bolita de iridio de la que hablamos antes, sino que tendrán la punta recortada. ¿Qué significa esto? Pues que la diferencia de grosor según usemos la posición vertical (ancha) y horizontal (estrecha) será más evidente.

Plumines según la flexibilidad

Los plumines, pensados para la escritura, no suelen ser demasiado flexibles. Más bien podríamos decir que son incluso rígidos. Se gana algo de flexibilidad en los plumines de oro, pero tampoco es algo notorio.

Ahora bien, a la hora de acometer tareas de caligrafía, sí que se echa de menos un plumín flexible que permita total libertad a quien escribe para buscar formas más personales. Por eso es bueno que una pluma tenga variedad de plumines, y que entre ellos haya alguno caligráfico.

Plumines según el material

Hay plumines de rutenio, oro y acero inoxidable. El rutenio es un metal de transición del grupo del platino. La mítica pluma Parker 51 llevaba un plumín de rutenio-irido. No obstante, no es habitual encontrar este material. Más frecuente son los plumines en oro, por lo general en plumas caras, de cientos de euros. Los plumines de oro se deterioran menos, son menos corrosivos, se rallan menos y resisten mejor los lavados. Ay, pero son muy caros… Un ejemplo es el plumín de oro (18 kilates) de Cross Towsend (Amazon)

El más usado es el de acero inoxidable, que está en muchísimas plumas de escribir. Antiguamente, era despreciado, pero este material ha ganado en ductilidad y hoy día cumple su misión de manera más que correcta.

Así que veremos el acero inoxidable prácticamente en todas las marcas de plumas estilográficas, también en las más prestigiosas. Por el momento, supone la mejor solución.

Según la forma de la punta

Según la forma de la punta del plumín nos encontraremos algunos que tienen la punta redonda, mientras que otros, los itálicos (stub), son más anchos y planos. Esto nos permite escritor con trazos verticales (anchos) y más horizontales (más estrechos).

Los plumines itálicos se usan, sobre todo, en caligrafía.

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