Bolígrafos

El bolígrafo es el artículo de escritura más utilizado. Elegantes o rústicos, baratos o de lujo, de usar y tirar o recargables, borrables o de tinta permanente, grandes o diminutos, de marcas consolidadas o no, rara es la persona que no lo usa en algún momento del día.
Ni siquiera la tecnología ha puesto fin al bolígrafo, porque, al fin y al cabo, ¿hay algo más práctico que escribir con un bolígrafo? Son baratos, ocupan poco espacio y su recarga dura mucho.
Pero todo esto ya lo sabes, ¿verdad?
Tranquilo, porque el objetivo de esta página de STILOGRÁFICAS dedicada al bolígrafo es aportarte más información sobre este relevante compañero de viaje que es el bolígrafo.
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Guía de lectura
Historia del bolígrafo
No es nada fácil relatar la historia del artículo de escritura más usado desde la década de los 60 del pasado siglo hasta ahora.
Suele hablarse de dos inventores: el curtidor de pieles norteamericano John Loud, que tuvo la idea de poner una bolita a un tubo de tinta. Su objetivo no era marca un antes y un después en el mundo de la escritura. Nada de eso. Él solo quería poner marcar líneas en las pieles de los animales. Este fue en 1888, y en cierto modo dio ideas para ir abriendo camino.
Mucho más atinado y ambicioso era el objetivo del periodista húngaro Ladislao Biró, a quien suele citarse como el inventor (o desarrollador) del bolígrafo moderno. Su historia comienza en Buenos Aires, en 1943, cuando se propuso crear un útil de escritura que no manchase al escribir (su caso era notorio, pues al ser zurdo, se manchaba aún más). Con ayuda de su socio Juan Jorge Meyne, creó el birome (palabra resultante de mezclaz Biró y Meyune).
Él creo una máquina que hacía bolígrafos. Fue la suya una gran idea, pero quien perfeccionó el método fue Marcel Bich, tras comprarle la patente a Ladislao Biró.
Marcel Bich, que era barón (y un tipo con un ojo clínico para los negocios) mejoró mucho el birome hasta crear un bolígrafo con cuerpo de plástico transparente, muy bueno a la hora de escribir, resistente y barato. Había creado el bolígrafo BIC, el que acabaría siendo el más vendido del mundo (todavía lo es).
- Pluma estilográfica Colibri Ascari
- Cuaderno Moleskin blanco
- Escrito con estilográfica: Fernando Pessoa
El bolígrafo sigue de actualidad
Como decíamos antes, la tecnología (en este caso el ordenador) y sus modernos procesadores de textos no ha reemplazado al bolígrafo, que sigue manteniéndose en el mercado con mejor salud que nunca. Sí, el ordenador es muy útil –ahora mismo escribo desde uno–, rápido y te permite ordenar fácilmente la información. Para algunas tareas es importantísimo, vital. Pero el bolígrafo se antoja un artículo igualmente útil, ideal para ciertas situaciones.
Con el bolígrafo rellenamos formularios, echamos firmas, anotamos en una libreta nuestros pensamientos o las tareas pendientes, podemos llevarlo en un bolsillo de la chaqueta o en el bolso… Y además es más personal, pues cada persona tiene su propia caligrafía. En esto el bolígrafo (y no hablemos de la pluma estilográfica) no tienen competencia. Tanto es así, que algunos escritores se confiesan incapaces de escribir sus obras literarias si no lo hacen de forma manuscrita, con bolígrafo, roller, estilográfica o incluso a lápiz.
Escribir a mano potencia nuestra concentración y mantiene joven el cerebro. Por no hablar del placer sensitivo que experimentan muchas personas con la escritura manuscrita.
Tipos de bolígrafo
Hay muchas formas de tipificar los bolígrafos. Nos vamos a reducir a dos tipos:
Bolígrafo tradicional de tinta líquida
Su mecanismo consiste en una pequeña bola giratoria que suministra la tinta al tiempo que hacemos presión con él, es decir, cuando escribimos.
Al ser tan descomplicado y dar pocos problemas (más bien ninguno), es muy usado. Y suelen tener un precio bajísimo. Los colores de tinta más usados son el negro y el azul (y en menor medida el rojo). Su tinta es más bien seca, y para escribir es necesario hacer una presión media.
Bolígrafos tradicionales de tinta líquida: Bic, Dohe, Staedtler, Milan (Amazon)
Bolígrafo de gel (roller)
El bolígrafo roller tiene muchos adeptos, pues suelen tener un trazo de escritura más fino, muy útil para tareas de caligrafía. Una de sus ventajas es que hay que apretar menos que con un bolígrafo convencional. En una jornada de escritura corta puede que no se note, pero en las jornadas de escritura largas se percibe la mano más suelta.
Si bien la base de la tinta de un bolígrafo BIC (el más vendido del mundo) es a base de aceite más bien denso, la tinta del bolígrafo roller tiene una base de agua. El resultado es un tipo de tinta más líquida, menos seca y más brillante que el bolígrafo tradicional. Por otra parte, es más proclive a dejar borrones que al usar un bolígrafo de tinta más seca. Y la recarga suele durar menos.
Otros tipos de bolígrafos
Vamos a ver otros tipos de bolígrafos que pueden interesarte.
Bolígrafos borrables
Tradicionalmente, el bolígrafo, al contrario de lo que sucede con el lápiz de grafito, no ha tenido la posibilidad de ser borrado. Es decir, su tinta era indeleble. Esto hacía del boli un producto no apto para determinadas acciones en las que se sabía, antes o después, sería necesario borrar la tinta.
Eso es hoy posible gracias a bolígrafos borrables como Pilot Frixion, uno de los más conocidos.
Pilot Frixion Ball es bolígrafo de tinta borrable por fricción o calor. Es decir, la tinta desaparece al frotar con la goma. o al aplicar más de 65 grados. y vuelve a aparecer a -15º. Esto es posible gracias a que su tinta es termosensible.
Es un bolígrafo muy usado, muy ligero (unos 11 gramos), escribe muy bien y su precio es asequible. Conviene no exponerlo a temperaturas extremas (-10 +60 ºC). Su zona de agarre está diseñada contra fatigas.